Su ausencia hace que intentemos seguir adelante, sosteniendo lo que duele mientras todo lo que fue sigue viviendo dentro de nosotros.
A veces la mente se resiste a aceptar lo que el corazón aún no está preparado para entender
Buscamos formas de retener lo que ya no está, aferrándonos a gestos que nos hagan sentir que aún sigue cerca
El cuerpo se llena de preguntas, de nervios y de búsqueda constante de calma que parece no llegar
Con el tiempo, los recuerdos se quedan para siempre como parte de nosotros
Y aunque falte su presencia, quedan su voz, su risa, su calma… y sobre todo, el amor que nos dio.
Si tú también has pasado por alguna de estas vivencias, como me ha pasado a mí, sabrás que cualquier pequeño detalle que nos conecte con ellos se vuelve especial.
De ahí nace la lámina “Siempre en mi corazón”, pensada para acompañarte y mantener vivo ese recuerdo.